Impresión y acabados

Tinta blanca en impresión: qué es, cómo se utiliza y cuándo merece la pena

Tinta blanca en impresión: qué es, cómo se utiliza y cuándo merece la pena

La mayoría de las personas dan por hecho que una impresora puede reproducir cualquier color, incluido el blanco. Sin embargo, cuando se imprime sobre un soporte oscuro o transparente, el blanco deja de ser "la ausencia de tinta" y pasa a convertirse en un color que debe imprimirse igual que el negro, el cian, el magenta o el amarillo.

Gracias a la tinta blanca es posible imprimir textos, logotipos e ilustraciones sobre cartulinas negras, papeles kraft, vinilos transparentes, metacrilatos y otros muchos materiales donde una impresión convencional no conseguiría el resultado esperado.

Pero la tinta blanca no solo sirve para crear diseños en color blanco. En muchos trabajos actúa como una base sobre la que posteriormente se imprime el CMYK, consiguiendo que los colores mantengan toda su intensidad incluso sobre soportes de color o transparentes.

En esta guía descubrirás qué es la tinta blanca, cómo funciona, en qué sistemas de impresión puede utilizarse y cuándo merece realmente la pena emplearla.

¿Qué es la tinta blanca?

La tinta blanca es una tinta de impresión formulada específicamente para reproducir el color blanco sobre soportes donde el propio material no puede hacer esa función.

En una impresión convencional sobre papel blanco, las zonas que vemos blancas no contienen tinta. Simplemente se deja visible el color natural del papel.

Sin embargo, cuando el soporte es negro, rojo, kraft, transparente o de cualquier otro color, dejar una zona sin imprimir ya no produce un blanco, sino que deja visible el propio material.

Por este motivo, la tinta blanca se convierte en una tinta adicional dentro del proceso de impresión.

Dependiendo del sistema utilizado, puede emplearse de tres formas principales:

  • Como color visible del diseño.
  • Como base para imprimir posteriormente los colores CMYK.
  • Como combinación de ambas técnicas en un mismo trabajo.

Aunque para el usuario pueda parecer simplemente "imprimir en blanco", desde el punto de vista técnico supone planificar una tinta adicional dentro del archivo y del proceso de producción.

¿Por qué una impresora convencional no imprime blanco?

Para entenderlo hay que conocer cómo funciona la impresión en cuatricromía.

La inmensa mayoría de los sistemas de impresión utilizan cuatro tintas básicas:

  • Cian (C)
  • Magenta (M)
  • Amarillo (Y)
  • Negro (K)

La combinación de estas cuatro tintas permite reproducir millones de colores.

Sin embargo, existe un color que no puede generarse mezclando CMYK: el blanco.

En impresión, el blanco normalmente no se imprime.

Simplemente se deja el soporte sin tinta.

Por ejemplo, cuando imprimes un folleto sobre un papel blanco, las letras blancas no llevan tinta alguna. Son el propio papel.

Esto funciona perfectamente mientras el soporte sea blanco.

El problema aparece cuando cambiamos el material.

Si imprimimos exactamente ese mismo diseño sobre una cartulina negra, las zonas que antes eran blancas dejarán ver el color negro del soporte.

No aparecerá ningún blanco.

Por eso, cuando el soporte deja de ser blanco, es necesario imprimir una tinta blanca real.

¿Cuándo es necesaria la tinta blanca?

La tinta blanca resulta imprescindible siempre que el color del soporte pueda alterar el diseño o cuando se quiera utilizar el blanco como parte visible de la composición.

Los casos más habituales son:

  • Cartulinas negras.
  • Papeles de color.
  • Papel kraft.
  • Vinilos transparentes.
  • Adhesivos transparentes.
  • Plásticos de color.
  • Metacrilatos.
  • PVC.
  • Materiales metalizados.
  • Cristal.

En todos estos materiales, la tinta blanca permite recuperar el contraste y mantener la fidelidad de los colores.

¿Para qué se utiliza la tinta blanca?

Aunque suele asociarse únicamente a la impresión sobre fondos negros, la tinta blanca tiene muchas más aplicaciones.

Podemos distinguir tres usos principales.

Como color visible

Es el uso más conocido.

En este caso, el blanco forma parte del propio diseño.

Se utiliza para imprimir logotipos, textos, ilustraciones, iconos o elementos gráficos sobre soportes oscuros.

El resultado ofrece un contraste muy elegante y es especialmente habitual en:

  • Tarjetas de visita premium.
  • Invitaciones.
  • Packaging de alta gama.
  • Carpetas corporativas.
  • Cubiertas de catálogos.
  • Etiquetas.
  • Material publicitario.

En estos trabajos, el blanco se convierte simplemente en un color más de impresión.

Como base para imprimir los colores CMYK

Este es probablemente el uso menos conocido y, al mismo tiempo, uno de los más importantes.

Cuando se imprime directamente sobre un soporte oscuro o transparente, los colores pierden intensidad porque el material modifica visualmente el resultado.

Por ejemplo, un amarillo impreso sobre una cartulina negra prácticamente desaparece.

Un azul sobre un papel kraft cambia completamente de tonalidad.

Y una fotografía sobre un vinilo transparente dejaría ver todo lo que existe detrás.

Para evitarlo, primero se imprime una capa de tinta blanca.

Una vez seca o curada, sobre esa base se imprimen los colores CMYK.

De esta forma, los colores mantienen un aspecto muy parecido al que tendrían sobre un soporte blanco.

Este proceso recibe habitualmente el nombre de base blanca o underprint, ya que el blanco queda situado debajo del resto de las tintas.

Es una técnica muy utilizada en:

  • Etiquetas transparentes.
  • Vinilos para escaparates.
  • Packaging.
  • Señalética.
  • Decoración.
  • Impresión sobre plásticos.
  • Impresión UV.

Como blanco selectivo

En ocasiones no es necesario aplicar blanco en toda la superficie.

Solo determinadas zonas del diseño necesitan una base opaca.

Por ello, es posible imprimir blanco únicamente donde resulta necesario.

Por ejemplo:

  • Detrás de un logotipo.
  • Bajo una fotografía.
  • En una zona de texto.
  • En elementos gráficos concretos.

Esto permite mantener transparentes otras partes del diseño, creando efectos muy atractivos en etiquetas, adhesivos o elementos decorativos.

Caso práctico: etiqueta transparente para una botella de aceite de oliva

Una de las aplicaciones más interesantes de la tinta blanca es la impresión de etiquetas transparentes.

En este ejemplo, la etiqueta está fabricada sobre un vinilo transparente y se ha aplicado sobre una botella de aceite de oliva.

Impresión de tinta blanca sobre vinilo transparente

A simple vista puede parecer una etiqueta impresa únicamente en blanco.

Sin embargo, el resultado es mucho más complejo.

El diseño debía cumplir dos objetivos:

  • Mantener la estética minimalista de una etiqueta transparente.
  • Conseguir que toda la información fuera perfectamente legible sobre el color verde del aceite.

Para conseguirlo se utilizó tinta blanca en las zonas donde aparece el texto y los elementos gráficos.

Gracias a ello, el contenido mantiene un excelente contraste independientemente del color del líquido contenido en el envase.

Primer plano de una etiqueta impresa con tinta blanca sobre vinilo adhesivo transparente

Si esa tinta blanca no existiera, las zonas que aparentemente son blancas serían totalmente transparentes.

El aceite modificaría visualmente todo el diseño y el texto perdería gran parte de su legibilidad.

Este tipo de aplicación demuestra que la tinta blanca no solo tiene una función estética. En muchos proyectos resulta imprescindible para garantizar que el diseño conserve su apariencia original sobre materiales transparentes.

¿Qué ocurriría sin tinta blanca?

  • El texto blanco sería completamente transparente.
  • El color del aceite alteraría el diseño.
  • El contraste disminuiría notablemente.
  • La lectura resultaría mucho más difícil, especialmente a cierta distancia.

¿Qué sistemas de impresión permiten utilizar tinta blanca?

No existe una única forma de imprimir con tinta blanca. Dependiendo del producto, el soporte, la cantidad de ejemplares y el acabado deseado, pueden emplearse diferentes tecnologías de impresión.

Cada sistema presenta ventajas e inconvenientes, por lo que la elección dependerá de las características de cada proyecto.

A continuación, repasamos los principales métodos utilizados actualmente.

Impresión digital con tinta blanca

La impresión digital ha hecho posible que la tinta blanca deje de estar reservada únicamente a grandes tiradas.

Actualmente existen equipos digitales capaces de incorporar el blanco como una tinta adicional, permitiendo imprimir tanto el blanco visible como una base blanca sobre la que posteriormente se reproducen los colores CMYK.

Esto ha ampliado enormemente las posibilidades de personalización en trabajos de pequeña y mediana tirada.

Es una solución muy utilizada para:

  • Etiquetas transparentes.
  • Packaging personalizado.
  • Invitaciones.
  • Tarjetas de visita premium.
  • Papeles de color.
  • Cartulinas negras.
  • Vinilos.
  • Plásticos.
  • Materiales sintéticos.

Una de sus principales ventajas es que no requiere fabricar planchas o pantallas, lo que permite producir desde una única unidad hasta series cortas de forma rentable.

Además, facilita la personalización de cada impresión, algo especialmente interesante en campañas de marketing, packaging o productos exclusivos.

No obstante, la opacidad del blanco dependerá del equipo utilizado, de la formulación de la tinta y del número de capas aplicadas. En determinados trabajos puede ser necesario aumentar la cobertura para conseguir un blanco completamente opaco.

Impresión offset con tinta blanca

La impresión offset también permite utilizar tinta blanca mediante una tinta especial, del mismo modo que se emplean las tintas Pantone.

Es una alternativa muy interesante cuando se realizan tiradas medias o largas sobre papeles y cartulinas de color.

En este sistema, el blanco suele imprimirse antes del resto de colores cuando actúa como base, aunque también puede utilizarse como color visible dentro del diseño.

Una de las características del offset es que la cantidad de tinta depositada sobre el soporte es menor que en otros procesos como la serigrafía. Por ello, cuando se busca una opacidad muy elevada sobre soportes muy oscuros, puede ser necesario realizar una doble pasada o ajustar cuidadosamente la formulación de la tinta.

La impresión offset con blanco es habitual en:

  • Cubiertas de catálogos.
  • Packaging premium.
  • Carpetas corporativas.
  • Invitaciones.
  • Ediciones especiales.
  • Material publicitario de alta calidad.

Cuando el trabajo combina grandes cantidades y una excelente reproducción del color, el offset sigue siendo una de las soluciones más competitivas.

Serigrafía con tinta blanca

Si existe un sistema especialmente reconocido por la intensidad de su blanco, ese es la serigrafía.

A diferencia de otros procesos, la serigrafía deposita una cantidad considerablemente mayor de tinta sobre el soporte, obteniendo una cobertura muy elevada incluso sobre materiales extremadamente oscuros.

Por este motivo continúa siendo una tecnología muy utilizada cuando el blanco debe destacar especialmente.

Es habitual encontrarla en:

  • Textil.
  • Plásticos.
  • Cartelería.
  • Metales.
  • Madera.
  • Cristal.
  • Envases.
  • Objetos promocionales.

Su principal ventaja es precisamente esa gran opacidad.

Sin embargo, requiere fabricar una pantalla para cada diseño, por lo que normalmente resulta más rentable en tiradas medias y largas que en trabajos unitarios.

Cuando el diseño está formado principalmente por logotipos, colores planos o textos, la serigrafía continúa ofreciendo resultados excelentes.

Tampografía con tinta blanca

La tampografía es un sistema especialmente diseñado para imprimir sobre objetos que presentan formas irregulares.

Mientras que otros procesos trabajan mejor sobre superficies planas, la tampografía permite adaptar la impresión a piezas curvas o con geometrías complejas gracias a un tampón de silicona que transfiere la tinta.

Es una tecnología muy utilizada para personalizar:

  • Bolígrafos.
  • Botellas reutilizables.
  • Tapones.
  • Componentes industriales.
  • Artículos promocionales.
  • Productos cosméticos.
  • Envases.
  • Pequeños objetos de plástico.

La tinta blanca puede emplearse tanto como color visible como base para otros colores, especialmente cuando el objeto presenta un color oscuro.

Impresión UV con tinta blanca

La impresión UV es una de las tecnologías que mayor crecimiento ha experimentado durante los últimos años.

Su principal característica es que las tintas se curan instantáneamente mediante luz ultravioleta, permitiendo imprimir directamente sobre una enorme variedad de materiales.

Entre ellos encontramos:

  • Metacrilato.
  • PVC.
  • Madera.
  • Cristal.
  • Aluminio.
  • Dibond.
  • Cartón.
  • Plásticos.
  • Materiales rígidos.

La tinta blanca tiene un papel especialmente importante en este sistema.

Puede utilizarse:

  • Como color final.
  • Como base para el CMYK.
  • Como capa superior.
  • Incluso combinando varias capas dentro de una misma impresión.

En aplicaciones sobre materiales transparentes, el orden de impresión adquiere una gran importancia.

Por ejemplo, si una gráfica debe visualizarse a través de un cristal, el blanco puede imprimirse entre diferentes capas de color para proteger la imagen y mantener la intensidad cromática vista desde la cara opuesta.

Es una técnica muy utilizada en:

  • Escaparates.
  • Señalización.
  • Decoración de interiores.
  • Placas corporativas.
  • Expositores.
  • Rotulación.

Rótulo para un notario en metacrilato con tinta azul y capa de blanco trasera

¿Sobre qué materiales puede imprimirse tinta blanca?

Una de las grandes ventajas de la tinta blanca es su enorme versatilidad.

No está limitada al papel, sino que puede aplicarse sobre numerosos materiales utilizados habitualmente en impresión comercial, packaging o comunicación visual.

Cartulinas negras y papeles oscuros

Es probablemente la aplicación más conocida.

Cuando el soporte es negro o presenta un color intenso, el blanco se convierte en un elemento de diseño con un elevado contraste visual.

Portada de la memoria anual de Imprenta Luque con el logo impreso en tinta blanca sobre cartulina Fedrigoni Sirio Nero 300g

La tinta blanca permite reproducir con gran definición:

  • Logotipos.
  • Tipografías.
  • Líneas finas.
  • Ilustraciones.
  • Elementos decorativos.

Este tipo de impresión es habitual en invitaciones, packaging premium, carpetas corporativas, portadas de catálogos o tarjetas de visita de alta gama.

Papeles de color

La impresión sobre papeles de color abre nuevas posibilidades creativas.

En lugar de utilizar un soporte blanco convencional, el propio papel pasa a formar parte del diseño.

Impresión de tinta blanca sobre cartulina negra de 300g

En este tipo de trabajos, la tinta blanca puede emplearse tanto para imprimir textos como para reproducir fotografías, ilustraciones o degradados con diferentes niveles de intensidad.

El resultado ofrece una personalidad muy distinta a la obtenida sobre papeles blancos tradicionales.

Vinilos y etiquetas transparentes

Cuando el soporte es transparente, la tinta blanca adquiere una función completamente diferente.

No solo aporta color, sino que crea una superficie opaca que permite mantener la fidelidad del diseño.

Impresión de tinta blanca sobre vinilo transparente

En etiquetas para alimentación, cosmética, bebidas o perfumería es habitual imprimir primero una base blanca y posteriormente los colores CMYK.

Gracias a ello, el contenido del envase no modifica visualmente el diseño y la información permanece perfectamente legible.

Este recurso también permite combinar zonas transparentes con otras completamente opacas, generando efectos muy elegantes y diferenciadores.

Plásticos, PVC y materiales sintéticos

Muchos productos promocionales y elementos de comunicación visual se fabrican sobre soportes plásticos.

En estos casos, la tinta blanca permite imprimir sobre materiales negros, de color o transparentes sin perder contraste.

Es una solución habitual para:

  • Carpetas.
  • Carpetas de presentación.
  • Portadocumentos.
  • Placas identificativas.
  • Elementos promocionales.
  • Packaging.

Cristal y metacrilato

La impresión directa sobre cristal o metacrilato ha ganado mucha popularidad en señalización y decoración.

En estos materiales, la tinta blanca cumple una doble función.

Por un lado, aporta opacidad cuando forma parte visible del diseño.

Por otro, actúa como barrera entre el soporte transparente y los colores CMYK, evitando que el fondo altere la apariencia de la imagen.

Es una solución muy utilizada en oficinas, comercios, hoteles y espacios expositivos.

Materiales metalizados

Los papeles metalizados y algunos soportes con acabado aluminio ofrecen efectos visuales muy llamativos.

Sin embargo, su superficie modifica notablemente la percepción del color.

La tinta blanca permite controlar ese efecto.

Puede imprimirse únicamente en determinadas zonas para conservar el brillo metálico del soporte, o utilizarse como base donde se quiera mantener la intensidad original de los colores.

Esta combinación permite crear diseños con un alto impacto visual y acabados muy exclusivos.

¿Una sola capa de tinta blanca es suficiente?

Una de las preguntas más habituales es si basta con imprimir una única capa de tinta blanca para conseguir un resultado completamente opaco.

La respuesta es sencilla: depende del soporte y del acabado que se quiera conseguir.

No todos los materiales reaccionan igual ni todos los trabajos requieren la misma intensidad de blanco.

Por ejemplo, imprimir un pequeño logotipo blanco sobre una cartulina negra no tiene las mismas necesidades que reproducir una fotografía a todo color sobre un vinilo transparente.

Entre los factores que influyen en el resultado encontramos:

  • El color del soporte.
  • La capacidad cubriente de la tinta.
  • La tecnología de impresión utilizada.
  • La cantidad de tinta depositada.
  • La resolución del trabajo.
  • El tipo de material.
  • El acabado superficial.

En algunos casos, una única capa proporciona un resultado excelente.

En otros, puede ser recomendable aplicar una mayor carga de tinta o incluso realizar más de una pasada para aumentar la opacidad.

El objetivo siempre es encontrar el equilibrio entre calidad, definición y coste de producción.

Detalle de impresión de tinta blanca sobre una cartulina offset de color burdeos

¿Cómo preparar correctamente un archivo para imprimir con tinta blanca?

Uno de los errores más habituales consiste en pensar que basta con colorear un objeto de blanco dentro del programa de diseño.

En realidad, el blanco que aparece por defecto en aplicaciones como Adobe Illustrator, InDesign o CorelDRAW representa la ausencia de tinta, no una tinta blanca de impresión.

Para que la imprenta pueda identificar correctamente qué zonas deben imprimirse en blanco, es necesario preparar el archivo específicamente.

Aunque cada flujo de producción puede tener sus propias indicaciones, normalmente se recomienda:

Crear una tinta plana específica

La tinta blanca suele prepararse como una tinta directa o tinta plana.

Dependiendo del proveedor puede llamarse:

  • White
  • Blanco
  • Spot White
  • White Ink

Lo importante es seguir siempre las indicaciones de la imprenta.

Diferenciar el blanco visible de la base blanca

No siempre se imprime el blanco con la misma finalidad.

Puede utilizarse como:

  • color visible del diseño;
  • base para imprimir posteriormente el CMYK;
  • blanco selectivo únicamente en determinadas zonas.

Por ello, en algunos trabajos es necesario preparar separaciones diferentes.

Revisar la sobreimpresión

Cuando el blanco actúa como base, debe quedar situado debajo del resto de colores.

Una configuración incorrecta de la sobreimpresión puede provocar:

  • desaparición de elementos;
  • reservas inesperadas;
  • pequeños bordes blancos;
  • diferencias de registro.

Por eso es recomendable revisar el archivo antes de enviarlo a producción.

Tener en cuenta el trapping

Cuando sobre la base blanca se imprime posteriormente CMYK, muchas imprentas reducen ligeramente la superficie del blanco.

Esta pequeña compensación evita que, si existe una mínima desviación entre ambas impresiones, aparezca un fino borde blanco alrededor de los colores.

Es un detalle prácticamente imperceptible para el cliente, pero muy importante desde el punto de vista técnico.

Convertir las tipografías y revisar las transparencias

Como en cualquier trabajo profesional de impresión, también conviene:

  • convertir las fuentes en curvas cuando sea necesario;
  • revisar efectos de transparencia;
  • comprobar sombras y degradados;
  • eliminar tintas planas innecesarias;
  • exportar el PDF siguiendo las especificaciones del proveedor.

Una correcta preparación del archivo evita incidencias durante la impresión y garantiza un resultado mucho más preciso.

Errores más frecuentes al diseñar trabajos con tinta blanca

A lo largo de los años hemos comprobado que la mayoría de los problemas no aparecen durante la impresión, sino en la preparación del diseño.

Estos son algunos de los errores más habituales.

Pensar que el blanco del documento se imprimirá automáticamente

Es, con diferencia, el error más frecuente.

En la mayoría de programas de diseño, el blanco significa "sin tinta".

Si el archivo no incorpora una tinta blanca específica, esas zonas dejarán visible el color del soporte.

No tener en cuenta el material

Diseñar sobre un fondo blanco y decidir posteriormente imprimir sobre una cartulina negra puede modificar completamente el resultado.

El soporte forma parte del diseño y debe elegirse desde el principio.

Esperar el mismo resultado que sobre papel blanco

La tinta blanca mejora considerablemente la reproducción del color sobre soportes oscuros o transparentes, pero el acabado final siempre dependerá del material utilizado.

La textura, el brillo y el color del soporte continúan influyendo en el resultado.

Diseñar detalles demasiado pequeños

Textos extremadamente finos o líneas muy estrechas pueden perder definición dependiendo del sistema de impresión utilizado.

Siempre es recomendable respetar los tamaños mínimos indicados por la imprenta.

No solicitar una prueba cuando el trabajo es crítico

Cuando el color o el acabado tienen una gran importancia —por ejemplo en packaging premium, cosmética o alimentación— una prueba previa puede evitar sorpresas y asegurar que el resultado final sea el esperado.

¿Cuándo merece la pena utilizar tinta blanca?

La tinta blanca no debe entenderse como un acabado reservado únicamente para productos de lujo.

En muchos casos resulta imprescindible para conseguir una impresión técnicamente correcta.

Es especialmente recomendable cuando:

  • el soporte es negro o de color;
  • se imprime sobre materiales transparentes;
  • se quiere mantener la intensidad del CMYK;
  • el blanco forma parte del diseño;
  • se busca una imagen más exclusiva;
  • el material elegido forma parte de la identidad visual del producto.

Sin embargo, si el trabajo se imprime sobre un papel blanco convencional y no existe ningún requisito especial, normalmente no será necesario incorporar una tinta blanca adicional.

La elección dependerá siempre del diseño, del soporte y del efecto visual que se quiera conseguir.

Preguntas frecuentes sobre la impresión con tinta blanca

¿Puede imprimirse tinta blanca sobre cualquier material?

No.

Dependerá de la tecnología de impresión, del tipo de tinta y de la compatibilidad con el soporte.

¿La tinta blanca siempre queda completamente opaca?

No necesariamente.

La opacidad dependerá del sistema de impresión, del soporte y de la cantidad de tinta aplicada.

¿Se puede imprimir CMYK encima de la tinta blanca?

Sí.

Es uno de los usos más habituales de la tinta blanca cuando se trabaja sobre materiales transparentes o de color.

¿La tinta blanca sustituye al papel blanco?

No.

Su función es crear una capa blanca sobre soportes donde el propio material no puede hacerlo.

El resultado dependerá siempre del tipo de soporte utilizado.

¿Es más cara una impresión con tinta blanca?

Generalmente sí.

Al incorporar una tinta adicional y requerir una preparación específica, el proceso suele tener un coste superior al de una impresión CMYK convencional.

¿Se puede utilizar únicamente en algunas zonas del diseño?

Sí.

De hecho, el blanco selectivo es una de las aplicaciones más utilizadas en etiquetas transparentes y packaging.

¿Es recomendable utilizar tinta blanca en etiquetas transparentes?

Sí.

En la mayoría de los casos es la mejor forma de mantener la legibilidad del diseño y evitar que el contenido del envase altere los colores.

Conclusión

La tinta blanca ha ampliado enormemente las posibilidades de la impresión moderna.

Hoy en día permite trabajar sobre materiales que hace unos años eran difíciles de personalizar con calidad, ofreciendo soluciones tanto técnicas como creativas.

Puede utilizarse como un color más dentro del diseño, como base para reproducir colores intensos sobre soportes oscuros o transparentes, o de forma selectiva para combinar zonas opacas y transparentes en una misma pieza.

Su correcta aplicación depende de numerosos factores: el sistema de impresión, el material elegido, la preparación del archivo y el objetivo final del proyecto.

Por eso, cuando un trabajo requiere tinta blanca, no solo es importante elegir la tecnología adecuada, sino también planificar correctamente el diseño desde el principio.

En Imprenta Luque trabajamos con diferentes soluciones de impresión para adaptar cada proyecto al soporte, la cantidad y el acabado que necesita. Si estás desarrollando una etiqueta transparente, un packaging premium, una tarjeta sobre cartulina negra o cualquier otro trabajo que requiera impresión con tinta blanca, podemos asesorarte para conseguir el mejor resultado posible.

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